Para comprobar la hipótesis bastaría con regresar ese animal —la vaca lechera— al mundo natural en el que el hombre no altera la selección ni para bien ni para mal. Lo primero que ocurriría, es que se vendría abajo la producción de leche. Al tener la vaca que buscar y cosechar su propio alimento, es predecible que no lograría hacerse de la cantidad necesaria de nutrientes para mantener su productividad.

....Además, siendo de temperamento tranquilo, estaría más expuesta a los ataques de un depredador, [ligar al artículo “Cadenas alimenticias”] ya que su respuesta ante el peligro, sería quizá más lenta y menos contundente que la que podría desplegar un animal al que la naturaleza ha seleccionado para protegerse. En la rusticidad del ejemplar silvestre encontramos la razón por la que ellos han sobrevivido a sequías, cazadores, cambios en las condiciones climáticas y demás.

....Un cerdo no lo pasaría mejor fuera de la granja, máxime si le comparamos con un jabalí que es su pariente silvestre más cercano. A través del proceso de selección artificial, el cerdo ha perdido parte de su fuerza a costa de una distribución de músculos distinta que permite producir más carne.

....También ha sacrificado su capacidad para hacer grandes esfuerzos físicos como correr. El jabalí se puede desplazar a gran velocidad, tanto para atacar como para defenderse; un cerdo de granja, en cambio, caería sofocado luego de unos cuantos minutos de ejercicio. El puerco salvaje está dotado con un par de armas que son sus largos colmillos, en el cerdo doméstico tienden a desaparecer o a tener menor tamaño.

Índice del texto: 1 2 3 4 5