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En
la vida silvestre, la naturaleza ha puesto las reglas. Mediante
la selección natural
queda determinado cuáles
especies animales y vegetales son las que se mantendrán en
el planeta y cuáles desaparecerán. La genética
pone su granito de arena al permitir o no la aparición de
algunas características que representen una ventaja para
las especies en su lucha por la supervivencia.
....Sin
embargo, cuando el género humano toma en sus manos la producción
y reproducción de animales o vegetales mediante la práctica
de la agricultura y la ganadería, cambia también las
reglas del juego. Ahí es donde aparece la selección
artificial en contraposición con la natural.
....Cuando
las personas son las que deciden qué características
deben permanecer o incluso deben buscar, lo que hacen es permitir
la sobrevivencia —aunque posiblemente no correspondan con
lo necesario en la vida silvestre— pero también persiguiendo
un beneficio adicional.
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