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Si la explicación fuera la correcta, entonces debería haber muchos más animales albinos y no causaría tanto revuelo cuando nace uno con esas características. Cierto: podría haber mucho más albinismo, al menos si nada más tomáramos en cuenta las explicaciones que da la genética mendeliana. Pero puede haber otras razones involucradas. Por ejemplo, la selección natural de la que hablaron Alfred Wallace o Charles Darwin. Uno de sus planteamientos básicos, es que los seres que poseen las características que los hacen más aptos para la vida, son los que sobreviven y, por lo tanto, tienden a permanecer en el planeta mediante su reproducción. Imagina lo complicado que debía de ser para un tigre albino acechar a sus presas. Finalmente las rallas o las manchas les sirven para confundirse en el ambiente, y de esa manera pueden cazar con más oportunidades de éxito. Con las presas no sería muy diferente. Un animal albino fácilmente se destaca en el rebaño, llamando la atención de cualquier cazador que podía elegirlo como la víctima sencilla de identificar. Si a lo anterior sumamos que los animales albinos tienen mayores dificultades para ver cuado hay luz intensa, además de que no pueden someterse por periodos prolongados a los rayos solares, no hay duda de que están en desventaja con respecto a sus congéneres y con respecto al resto de las especies involucradas en sus cadenas alimenticias. |
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