Itzel Rodríguez Mortellaro

¿Los gatos pueden pintar? Depende de quién lo juzgue. El hecho de que algunos gatos comunes sean capaces de realizar marcas con pintura ha sido explicada de dos maneras antagónicas: desde el punto de vista de la zoología se afirma que los gatos domésticos hacen marcas con sus uñas o bien con tierra o lodo de líneas verticales en árboles o paredes para que otros gatos las vean, con lo cual delimitan su territorio. En cambio, hay especialistas en arte que argumentan que ciertas marcas hechas por gatos tienen una motivación estética y deben apreciarse como obras de arte. Recientemente, aquel comportamiento de la naturaleza felina dejó de calificarse exclusivamente como una actitud instintiva y empezó a ser interpretado como una forma de expresión creativa que puede ser analizada bajo parámetros artísticos, según patrones compositivos, combinación de colores, capacidad expresiva, etcétera.

Como sucede con cualquier objeto o trabajo que es considerado “arte” por los especialistas, el marcaje plástico de gatos se ha integrado al sistema del mundo del arte: estas obras se comercializan y aquellas realizadas por un gato “artista” famoso llegan a alcanzar precios hasta de 15 mil dólares. También existen medios que promocionan y consagran esta práctica felina, como la revista Cat art today, instituciones como el Institute for the Promotion of Cat Art en Londres y el Museo de Arte No Primate y centros de estudio como el Departamento de Estética Animal de Stanford.

Testimonios históricos de gatos pintores

Distintas sociedades del pasado conocieron la habilidad felina para elaborar marcas. En algunas tumbas egipcias se han encontrado gatos momificados con rollos de papiro que contienen marcas hechas por la pata de un gato. Sobre este tema se cree que, como los gatos eran considerados mensajeros de los dioses, es posible que la actividad de marcaje se viera como un medio de comunicación entre los dioses y los hombres.

Hay pocos testimonios de este fenómeno durante la Edad Media, en esta época se consideraba a los gatos como aliados del diablo y se mataron millones de ellos. Sin embargo, en el Libro de Kells (que data del año 900) se encuentra la ilustración del Santo Gato o Didymus que sostiene un libro en una pata pues según una leyenda de esa época este gato “asistía a los monjes en el trabajo de iluminación”. Otro ejemplo gráfico de este asunto se encuentra en un bestiario medieval ilustrado del año 950.

Índice del texto: 1 2