I
Tan sola deposito la amargura
fragante luminosa y conmovida
por húmedos destellos que en la vida
quisieran endulzar tu sepultura
coronada por óbolos felices
que se disfrazan de alimento y gracia
de humildes velas sin dolor desgracia
malherida y benditas cicatrices
Te dejo aquí la luz de mi cariño
mis ojos tras tus huesos ya se fueron
la tibia devoción limpia tu frente
con el tesón y la bondad de un niño
pasmado al ver los ruegos que se hundieron
para loar a tu esqueleto ardiente |