Mariposas de agua
Su nombre proviene de dos vocablos en lengua náhuatl: papálot , que significa mariposa; y apan, que significa río. De acuerdo con biólogos y ecologistas, este río, que alcanza una longitud de novecientos kilómetros, es uno de los ecosistemas más ricos del planeta y el segundo más caudaloso del país. Nace de la unión de dos ríos: el Tehuacán, que baja serpenteando entre la exuberante vegetación de la serranía poblana, y el Quiotepec, que se desliza entre la Sierra de Ixtlán.
En su recorrido, como brazo de la vertiente Oriental, el Papaloapan se nutre de diversos afluentes hasta desembocar en el Golfo de México a la altura del puerto de Alvarado, en Veracruz.
A lo largo de los kilómetros que lo conforman, sus aguas se tornan tranquilas al ser contenidas, en diversas etapas de su camino, entre las enormes paredes de concreto que forman las presas hidroeléctricas Miguel Alemán y Cerro de Oro; que abastecen de agua potable y energía eléctrica a una buena parte de la región.
Florecimiento de culturas
La cuenca del Papaloapan fue relevante en el México prehispánico; servía al mismo tiempo como límite y punto de convergencia, para dar lugar al florecimiento y convivencia de diversas culturas. El Papaloapan por largo tiempo fue la frontera entre los olmecas y otros grupos étnicos de Veracruz como los nahuas, popolocas, mazatecas y mixtecas. La ahora llamada ruta olmeca, se extiende desde la vertiente del Coatzacoalcos hasta la cuenca del Papaloapan. Entre ambos ríos se localiza la región de los Tuxtlas, último reducto de la selva húmeda de Veracruz; esa zona es reserva federal protegida y allí se encuentra el Albergue de los Tuxtlas del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde destacados investigadores trabajan en pro del rescate y la conservación de las especies animales y vegetales endémicas de la región.
Desde antes de la Colonia y hasta el Porfiriato, el sistema de canales naturales de la región del
Papaloapan, creado por las ramificaciones del río, fue el más importante del país; y en la época prehispánica fue fundamental para el intercambio y el establecimiento de relaciones comerciales entre los pueblos mesoamericanos. De acuerdo con algunos investigadores, el rey de Texcoco, Nezahualcóyotl, y el tlatoani de Tenochtitlan, Moctezuma, enviaban emisarios a la región para conseguir cacao dulce, ámbar y aves preciosas.
Aunque arqueológicamente la costa del Golfo de México es una de las zonas de mayor influencia en Mesoamérica, por la trascendencia de los grupos que allí se establecieron, la región del Papaloapan no ha sido explorada exhaustivamente por los investigadores.
Los recursos
En esas zonas, que hoy son sitios arqueológicos inexplorados, los colonizadores españoles realizaron sus tareas de evangelización; en un afán por aprovechar los recursos naturales como el río, los arroyos y las tierras fértiles, iniciaron el cultivo de la caña de azúcar e instalaron el primer ingenio azucarero en Tuxtla. A partir de entonces, la producción azucarera es una actividad económica fundamental de la región. Otras actividades importantes son la crianza de diversos tipos de ganado, el cultivo de árboles frutales, tabaco, algodón, café y el comercio de maderas preciosas como el roble, la caoba, el encino, el amate y el cedro.
Los riesgos
Ya desde 1947, conscientes de la gravedad del problema de la contaminación, se creó la Comisión del Papaloapan con el fin de lograr el equilibrio entre medio ambiente, desarrollo y preservación cultural, para el bienestar de la región. Son varios los problemas que han influido para que la
Comisión no haya dado los resultados esperados a través del tiempo.
El río sufre graves problemas de contaminación debido a los deshechos químicos que vierten en él fábricas, ingenios y plantas industriales. También son causa de deterioro la basura y los desagües que provienen de las poblaciones ribereñas, así como los cientos de desperdicios que son abandonados en las laderas. La contaminación ha provocado ya la extinción de especies acuáticas como el robalo. Si no se proponen soluciones adecuadas para el tratamiento de residuos y si no nos hacemos conscientes de los daños que provocamos a la naturaleza y a nosotros mismos al arrojar basura y productos químicos a los causes de los ríos, corremos el riesgo de perder uno de los ecosistemas más ricos del planeta.
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