Esther López-Portillo....

 

Es común, principalmente a partir de la secundaria o el bachillerato, que en diferentes materias dejen como tarea para apoyar los temas vistos en clase la elaboración de diferentes tipos de textos, que pueden ser literarios (cuento, novela, obra de teatro y poema); periodísticos (nota informativa, artículo de opinión, reportaje y entrevista); de información científica (definición, nota de enciclopedia, informe, monografía, biografía y relato histórico); instruccionales (receta e instructivo); epistolares (carta y solicitud); humorísticos (historieta) y publicitarios (aviso, folleto y volante)1. En realidad esta clasificación es más extensa de lo que parece a simple vista.

Así, como parte del programa educativo, al leer algún libro o texto, ir al cine o al teatro, el profesor pide a los estudiantes que escriban una reseña sobre la actividad encomendada. Es muy probable que, ante la tarea que están por enfrentar, en la cabeza de uno o varios estudiantes comiencen a surgir un sinfín de preguntas que se relacionan con el tipo de texto que se debe elaborar: ¿una reseña?, ¿qué es una reseña?, ¿cómo hago una reseña?, ¿qué datos debo incluir y cuáles no?, ¿una reseña es similar a un resumen, una crítica o un informe?

Para empezar es necesario saber que la reseña, tema de este artículo, es un texto periodístico que pertenece a los géneros de opinión; dentro de este grupo están también el editorial, la columna, el artículo, el comentario y la reseña crítica. Todos ellos tienen en común que encierran comentarios, evaluaciones y expectativas sobre algún tema, texto, suceso o evento.

Los textos periodísticos son llamados así, principalmente, por el portador que los contiene: diarios, periódicos, revistas y boletines. Los textos periodísticos nos informan acerca de los sucesos más importantes del presente; es esa actualidad la que da poco tiempo de vida útil a este género y lo hace efímero, perecedero. La reseña, como los demás textos de opinión, se organiza siguiendo una estructura argumentativa que inicia con la definición del objeto a tratar, continúa con la toma de posición —que se justifica ya sea contrastando con diversos argumentos o a través de opiniones personales— y cierra reafirmado la posición adoptada.

 

1 La clasificación de la tipología textual está explicada en: Kaufman, Ana María y Rodríguez, María Elena: La escuela y los textos. México, Secretaría de Educación Pública/Santillana Editorial, 2003.

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