Misión de San Vicente Ferrer
Fue fundada en 1780 por los sacerdotes dominicos Joaquín Valero y Miguel Hidalgo (homónimo del héroe de la Independencia de México). San Vicente Ferrer fue la tercera misión que la orden de los dominicos estableció en la zona costera, entonces llamada Camino Real. Se ubicó en el borde occidental de la cuenca de San Vicente por ser una zona que contaba con agua en abundancia, tierras fértiles y pastizales que hacían posible el desarrollo de diversas actividades económicas como la agricultura; así los pobladores se dedicaron al cultivo de maíz, trigo, frijol y cebada. Contaba con un territorio de aproximadamente 83 hectáreas —la mayor de todas las misiones dominicas—, cuyos pastizales fueron propicios para la crianza de ganado vacuno, caprino y ovino. En el sitio se aprovecharon, con diferentes fines, la variedad de plantas silvestres endémicas de la región como el mezcal, la jojoba y diversas clases de cactus.
Desde su fundación, San Vicente Ferrer fue el centro militar y administrativo de las misiones fronterizas; estaba destinado, por su posición estratégica, para prevenir los ataques de los indígenas del Este, que bajaban a través del arroyo. También servía para proteger las misiones que se fundaran en la serranía.
Sus edificios principales fueron construidos sobre una meseta de dos a tres metros sobre el nivel del arroyo; el conjunto contaba con una iglesia, dormitorios, cocina, comedor, almacenes, el presidio, torres vigía y muros. Para 1787 registró su máxima taza de población, 317 habitantes. Al entorno misional se integraban las rancherías de El Salado, Santa Catarina, Santa Rosa y San Jacinto. La misión fue abandonada en 1839 debido al decrecimiento de la población por epidemias.

