Misión de Santo Tomás de Aquino

Fue fundada en 1791 por el sacerdote dominico José Loriente en las faldas de los cerros ubicados en San Solano, que se encontraba a treinta kilómetros de San Vicente Ferrer y a diecinueve del Océano Pacífico; la ubicación no resultó conveniente, pues sufría frecuentes inundaciones debido a su cercanía con la zona costera. Así, tres años después se trasladó a cinco kilómetros y medio del sitio original; allí se construyeron un grupo de edificios de adobe que dieron lugar a los dormitorios, la capilla, el corral y canales de piedra útiles para el riego.

La principal actividad económica de la misión era el cultivo de árboles frutales como duraznos, uvas, granadas; granos como trigo, maíz, frijol, además de olivo y cebolla. Como en otras misiones dominicas, se propició la crianza de ganado, principalmente bovino y ovino. Fue tal su actividad que llegó a ser de las más prósperas, y aumentó sus ingresos gracias al intercambio de pieles de nutria, cueros y sebo con mercaderes ingleses y estadounidenses que arribaban en la bahía de Ensenada de Todos los Santos.

A pesar de su prosperidad y bonanza, los habitantes de la misión fueron azotados por epidemias y pestes, lo que mermó de manera considerable a la población y dio inicio al declive; así en 1849, Santo Tomás de Aquino tuvo que ser abandonada definitivamente debido al decrecimiento de la población por epidemias. De ella sólo sobreviven algunas ruinas de adobe.