Misión Santa María de los Ángeles

Fue fundada en 1767 por el sacerdote jesuita Victoriano Arnés. Esta misión se construyó con el fin de sustituir a la de Calamajué que dejó de funcionar un año después de su fundación. Esta misión, financiada por la duquesa de Béjar y Gandia, fue la última establecida por los jesuitas. Se ubicó en un paraje desértico cerca del arroyo de Cabunmcaamag.

La misión se conformó por una iglesia, una serie de cuartos y el edificio del almacenaje, construidos con bloques de adobe y un corral de piedra. Se dice que en Santa María de los Ángeles se enterró el tesoro de los jesuitas. Hoy en día sobreviven los remanentes del acueducto.

En 1768, tras la expulsión de los jesuitas, la misión fue encomendada a los franciscanos, quienes se hicieron cargo de ella tan sólo por unos meses pues partieron a construir la misión San Fernando de Velicatá ubicada a setenta y siete kilómetros al norte. Entonces Santa María se convirtió en un puesto avanzado; es decir como lugar de visita y estación de viaje de San Francisco Borja hasta 1818, año en que fue abandonada definitivamente.

Las ruinas de adobe que sobreviven en la barranca marcan el sitio donde se ubicó Santa María de los Ángeles.