Misión de Santa Gertrudis
Fue fundada en 1752 por el sacerdote jesuita Jorge Retz. Esta misión pudo establecerse gracias a los donativos del Marqués de Villafuerte; el nombre le fue puesto en honor a la esposa del Marqués, Gertrudis de la Peña. La zona se eligió porque en la exploración de 1751 los jesuitas descubrieron que el lugar, ubicado en el desierto central de la península Baja Californiana, era un importante asentamiento cochimí donde podrían continuar la evangelización hacia el norte.
En 1752 se inició la construcción: el plano sería horizontal y en forma de ángulo a fin de alojar, en un extremo, la iglesia y sus dependencias y, en el otro, las habitaciones y los almacenes.
Al salir los jesuitas de Baja California, los cochimíes se sublevaron. La administración y custodia de la misión quedó en manos del padre franciscano Dionisio Basterra. Posteriormente, esas responsabilidades fueron transferidas a los dominicos Gregorio Amurio y José Espín. Durante la gestión de estos religiosos, hacia 1786, se edificó la construcción de piedra que sobrevive hasta hoy. De la edificación realizada por los jesuitas sólo quedan cimientos, restos de tres cementerios y algunos tramos de muralla.
Durante su periodo activo, la misión, con una población de alrededor de mil personas, se sostuvo gracias a pequeñas obras de riego y al cultivo de vid, trigo, árboles frutales y palmas datileras. El Diario de las expediciones a las Californias de José Longinos, señala que en esa región, de más de diez mil km², se cultivaba también el agave para producir mezcal. La misión fue abandonada en 1822, debido a la reducción de la población cochimí.
