Misión de Santa Catarina Virgen y Mártir
Fue fundada en 1797 por el fraile dominico José Loriente, aunque el paraje fue descubierto un año antes por el sargento José Joaquín Arrillaga mientras buscaba un sitio adecuado para facilitar la expansión de las misiones hacia el río Colorado y la costa del golfo de California.
Santa Catarina Virgen y Mártir fue la segunda y última de las misiones que se fundaron en la serranía, y se localizaba a sesenta y dos kilómetros al oeste de la misión de Santo Tomás de Aquino. La misión se construyó sobre una meseta; el conjunto estaba compuesto por una capilla de adobe, un granero, los talleres artesanales y un grupo de canales de riego hechos con piedra.
La actividad económica principal en la misión fue la crianza y comercio de vacas, ovejas, cabras, caballos, burros y mulas. La agricultura también era fundamental para la subsistencia del sitio, así que se practicó el cultivo de trigo y maíz.
A partir de 1812 la administración de la misión quedó en manos de las autoridades de San Vicente Ferrer. En 1824 alcanzó su nivel más alto de población, registrando un total de 600 habitantes. Al entorno misional se integraban las rancherías de La Ciénega, El Rincón, La Huerta, Sangre de Cristo, Cerro Colorado, San Pablo, El Portezuelo, Agua Caliente del Portezuelo, Los Bateques, Poza de González y Agua Caliente. En 1840 Santa Catarina Virgen y Mártir fue abandonada por ser blanco constante de los ataques de los insurrectos desde las rancherías de los cucapá y kiliwa. De la misión no sobrevivieron vestigios.
