Misión de Nuestra señora del Rosario

Fue fundada en 1774 por el dominico Vicente Mora. En aquel entonces los dominicos recién habían llegado a la península, donde se les encomendó la administración de algunas misiones empobrecidas, pues tras la expulsión de los jesuitas fueron saqueadas.

El sitio que ocupó la misión fue explorado por los franciscanos hacia 1771, y hacia 1773 inspeccionado por los dominicos. La abundancia de agua y vegetación como sauces, carrizo, tule y junco, hicieron posible el establecimiento. Los edificios fueron construidos con bloques de adobe y techos de carrizo y lodo. La administración quedó en manos de los frailes Vicente Balda y Juan Salgado.

Nuestra Señora del Rosario permaneció activa y en el mismo sitio por alrededor de treinta años. Para 1802 la misión fue trasladada al otro lado del valle, a tres kilómetros del Océano Pacífico. El cambio de ubicación se debió al desabasto de agua provocado por la desecación del manantial.

Entre ambos sitios misionales existían rancherías habitadas, principalmente, por indígenas. Nuestra Señora del Rosario fue una de las misiones más prósperas y estables de los dominicos, se desarrolló la agricultura, a través del cultivo de trigo, maíz, frijol, higo y vid, y la ganadería con vacas, caballos, borregos, cabras y cerdos. Con los excedentes de producción se ayudaba a misiones en situación desfavorecida.

Para 1860 la población había decrecido considerablemente debido a las epidemias y desastres naturales ocurridos en la región. Para 1832 fue abandonada definitivamente. En ambos sitios donde se ubicó la misión de Nuestra Señora del Rosario existen ruinas protegidas. Aunque el deterioro es grande, aún se pueden encontrar paredes que permiten imaginar la forma de la construcción.