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Psicóloga Irene Martínez
Zarandona
Sinopsis
Breve
repaso por la Teoría de Jean Piaget acerca del Juego Simbólico
y la importancia de la palabra y el pensamiento en el desarrollo del
niño.
Si el niño
jugando con su cuerpo y con los objetos desarrolla sus habilidades físicas
y logra formar con la práctica las huellas mentales de su experiencia,
pronto hará de estos conocimientos su propio motivo de juego.
Recordemos como alrededor del año repite acciones en momentos
que no son los habituales, por ejemplo, acostarse para hacer como si
fuera a dormir, usar la cuchara como si fuera a comer, las cuales pueden
ser consideradas el nacimiento de conductas simbólicas, es decir
son la representación de un hacer algo como se da en la vida
cotidiana, pero jugando.
Estas son conductas que hablan de una transición del Juego de
Ejercicio, al Juego Simbólico.
El Juego Simbólico surge alrededor del año y se prolonga
en una primera etapa hasta los 4 años, es ya un juego propio
de los humanos, porque en los animales sólo podemos distinguir
el juego de ejercicio puro.
En el Juego Simbólico Piaget distingue también varios
estadios y tipos que evolucionan y que es común que se sobrepongan
unos a otros, pero en los que puede percibirse la evolución del
desarrollo mental, afectivo y social del niño.
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1. Después de las conductas
en que el niño “juega a hacer”, empieza a proyectar
estas acciones a objetos nuevos, les atribuye sus propias conductas
y generaliza la acción, por ejemplo si en la etapa anterior hacía
como que dormía, ahora hace como que su oso duerme o hace como
que la muñeca camina o llora, situaciones que identifica en sí
mismo, pero que ahora juega a que otros las hacen.
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2.
En esta época Piaget menciona un tipo de juego que es complementario
al anterior y que consiste en la imitación de conductas que el
niño ve en los otros. Estas acciones las observa y las copia,
todos recordamos al niño que ladra como el perro, hace el gesto
y la sonrisa como mamá, lee el periódico como papá,
etcétera.
Ambos tipos de juego consisten en aplicar su experiencia propia o imitada
a objetos nuevos y viceversa. Este ir de la conducta concreta a la conducta
“como si”, es el inicio de la simbolización, determinante
como la característica humana por excelencia, el lenguaje. Porque
realizar una conducta que “significa algo” en otro momento,
lo prepara para poner una palabra (símbolo), en el lugar de un
objeto, una persona y una acción.
La simbolización es la relación entre un objeto, persona
o acción tangibles en un plano imaginado. La simbolización
se da cuando un niño logra tener una representación mental
de los objetos, aun cuando se hallan ausentes, punto culminante y determinante
de lo que es pensar.
La función simbólica del juego enriquece el placer del
ejercicio y la imitación de conductas le ayuda a la realización
de deseos, la compensación ante las frustraciones y la posibilidad
de repetir las experiencias que le deja la vida
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3. Otro tipo de juego que podemos
observar en los niños alrededor de los dos años, es el
traspaso de características o acciones de un objeto a otro, es
decir ya no es su experiencia directa, sino la de otro la que representa
en un objeto nuevo. Por ejemplo toma una piedra y dice que es un perro
y lo mueve como un perro, toma un bote y dice que es un biberón
y se lo da a la muñeca, toma su oso y dice que lee el periódico
como papá, toma su muñeca y dice que sonríe como
mamá.
4. En la evolución del juego infantil podemos
descubrir un tipo de juego que prolonga y supera el adelanto antes descrito
de imitar acciones de otros y que es la imitación de los otros,
pero sin que ellos estén delante, por ejemplo actúa como
la tía, o imita al mecánico, no sólo lo que hace
sino que juega a ser el otro. Copia el objeto evocado simbólicamente,
lo cual implica un paso más en el manejo simbólico del
pensamiento.
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Es importante detenernos en este momento de la evolución del
juego para ver claramente su función, el niño no copia
o imita mecánicamente, sino que asimila al otro y juega a que
es el otro. Actúa “como si fuera el otro”, entrelazando
plenamente realidad y fantasía.
Alrededor de los dos años comienza a utilizar el lenguaje y a
decir en vez de hacer, anuncia la acción verbalmente antes de
hacerla. Es un gran paso lograr el esquema simbólico de las acciones
y las palabras, pues el niño empieza a jugar también con
las ideas como lo hace con sus músculos y sus acciones. Porque
lo que es juguete para el ejercicio motor, lo es el símbolo y
la palabra para la imaginación.
Y en su mente se estrenan las palabras que nombran cosas y seres y con
estas palabras hace malabares y destrezas y pronto construye frases
que son simiente de su lenguaje interior, es decir su pensamiento.
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A través
del símbolo convertido en palabras el niño empieza a evocar
las cosas, a nombrarlas y a expresar sus deseos e intereses en su diaria
interacción con el medio ambiente en el que vive, a través
de su juego. Y se hace experto en la representación de la vida
jugando a la comidita y a la mamá, a los coches y a los vaqueros.
Las implicaciones de estas nuevas adquisiciones a través del
juego simbólico son múltiples, valiosas y variadas. A
partir de este momento y hasta los 4 años aproximadamente, el
juego se hace cada vez mas complejo utilizando y jugando con las palabras,
imitando y representando a las personas y animales, jugando con lo real
y lo imaginario.
Una de las funciones
del juego en esta primera etapa del juego simbólico, es reproducir
la realidad a placer como él quiere que esta sea, corrigiéndola
conforme a sus deseos, usando el inconmensurable don sólo dado
a los humanos de reproducir la vida modificándola, a través
de la imaginación.
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Las representaciones que el niño hace en el juego al evocar lo
vivido, lo imitado y lo aprendido, posteriormente con el dominio del
lenguaje son verbalizadas al mismo tiempo que actuadas. Y el cuenta
en el juego y juega contando y puede adelantarse a los hechos diciéndoles
y diciéndolos puede efectuar los hechos.
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Con el Juego Simbólico él desarrolla diversas combinaciones
de acciones, ideas y palabras y poco a poco enriquece su experiencia no
sólo con su destreza corporal, sino también con múltiples
juegos vocales, frases, descripciones y cuentos elaborados a su voluntad.
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