La primera sorpresa que tuvo Pancho Gorgojo cuando nació fue que
estaba completamente solo. Bueno, tampoco tanto así: estaba rodeado
por todos sus hermanos que, al igual que él, habían salido
de sus respectivos huevecillos.
......Tristemente sobrecogido sí estaba porque, desde que
estaba intentando salir del cascarón, se había preparado
con gran entusiasmo para pronunciar la palabra “¡mamá!”,
antes de estrechar a la autora de sus días en un apretado abrazo.
Primera gran frustración: no había madre alguna.
La
señora Gorgojo había seleccionado una apetitosa hoja
una semana atrás y se había limitado a poner unos 50
huevos.
¿Qué
fue de ella después? Nadie lo supo y Pancho menos, porque fue
el último en nacer.