Hacer una fuente previa a la mezcla
Con la harina forme una especie de círculo y en el medio coloque
los siguientes ingredientes: azúcar, 7 yemas de huevo, los tres
huevos completos, la mantequilla, el agua de azahar, la sal y la base
de fermento que ya debió duplicar su volumen. ¡Cuidado!
Esta receta no requiere de ningún otro líquido, ni agua
ni leche.
El amasado
Es el paso más importante y el también el que suele acobardar
a quien hace su primera Rosca de Reyes. Al ir mezclando los ingredientes
se dará cuenta de que la consistencia que adquiere la masa es
totalmente pegajosa. Incluso le costará trabajo desprenderla de
sus dedos y será difícil imaginar que en algún momento
tendrá una consistencia manejable.
Así, como sucede con los organilleros, la clave está en
tener fuerza y constancia. Hay que amasar una y otra vez por un largo
rato, tal vez hasta 20 ó 30 minutos.
La masa estará lista cuando su superficie esté lisa, brillante
y deje de pegarse en la mesa de amasado.
¡Ja!, cuando transcurran 10 minutos caerá en la tentación
de echar más harina para mejorar la consistencia. No lo haga,
no es necesario. La masa se va calentando poco a poco durante la manipulación
y también la harina se irá hidratando lentamente. Si no
desespera verá que queda una masa de consistencia preciosa.

Nueva espera
La masa debe reposar otra vez y esperar a que la levadura haga lo suyo.
Para que esto ocurra debe colocar la bola de masa en un recipiente grande
engrasado con mantequilla o margarina para que no se pegue. Se cubre
con un trapo limpio y se deja en un sitio cálido de la casa. Transcurridas
3 ó 4 horas estará del doble del tamaño, aunque
esto depende mucho de la temperatura del lugar donde permaneció.
Ya que duplicó volumen es el momento de amasar de nuevo, aunque
en esta ocasión se trata de algo bastante más breve, tan
sólo requerirá 2 ó 3 minutos.
En este momento se le da a la masa la forma de rosca sobre una charola
para hornear y se introducen los muñecos tradicionales.
¡Alerta! Si su horno es de tamaño pequeño, es mejor
elaborar dos roscas de la mitad del tamaño. No se fíe de
la pequeñez aparente, ya que al hornearla crecerá de tamaño.
Ya casi estamos listos para hornear
Parece el cuento de nunca acabar,
pero ya con la rosca formada, aunque
sin adornos, de nueva cuenta hay que esperar manteniendo la charola en
sitio caliente. Este podría ser un buen momento para precalentar
el horno a 200 °C.
Cuando aumente de tamaño (otra vez el doble) debe barnizar con
huevo batido, ayudándose con una pequeña brocha. Sólo
lo necesario para que toda la superficie quede cubierta.
Adorne alternadamente con las tiras de fruta seca y montoncillos de
azúcar.
Una vez lista introduzca al horno —conste que ya debe estar precalentado— y
espere 20 minutos o hasta que la superficie logre el dorado que a usted
le agrade.