Jorge Luis Herrera
¿Qué pensarías si te dijéramos que existen algunos elefantes que se ganan la vida pintado?
Pues sí, leíste bien... ¡elefantes pintores! Y no estamos hablando de paquidermos que pintan con brocha gorda, sino que pintan cuadros (figurativos y abstractos) que han sido expuestos en el Museo de Arte de Berkeley, California, y se venden a precios que oscilan entre los 250 y los 2 mil dólares.
¿A quién se le ocurrió que los elefantes podían pintar?
A Vitaly Komar y a Alex Melamid, un tándem de artistas rusos que reside en Nueva York y que a lo largo del tiempo se ha caracterizado por imprimir un sello mordaz y crítico en sus creaciones artísticas. En 1998 ambos artistas concibieron el “Proyecto de Conservación y Arte de los Elefantes de Komar y Melamid”, que consiste en enseñar a pintar a los habitantes del Centro de Conservación de Elefantes de Tailandia, en Lampang, a través de la primera academia de artes para paquidermos, con la intención de que estos mamíferos gigantes aprendan un oficio y, por medio de la venta de las pinturas, obtengan los fondos necesarios para su supervivencia.
Pero... ¿Por qué tienen problemas para sobrevivir los elefantes asiáticos?
Porque en muchas ocasiones los seres humanos no hemos respetado a la naturaleza. Para que te des una idea, en Tailandia, a principios del siglo XX los bosques y selvas cubrían el 90 por ciento del territorio y se calculaba que existían 300 mil elefantes; un siglo después, los árboles y plantas sólo revisten al 15 por ciento de la región y únicamente han sobrevivido entre 2 mil y 4 mil trompudos.
Frente a esta alarmante situación el gobierno de Tailandia decretó una ley en 1990, a través de la cual prohibió la tala. Paradójicamente, esta medida complicó todavía más la existencia de los paquidermos; por un lado, la tala indiscriminada de árboles destruyó el hábitat de los elefantes salvajes y, por el otro, los que ya estaban domesticados y sus domesticadores se quedaron desempleados porque trabajaban en la deforestación cargando pesados troncos; ahora se han tenido que dedicar a la tala furtiva o a mendigar su sustento en las calles divirtiendo a los turistas.
Índice del texto:
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Conjunto de dos personas que tienen una actividad en común, o que colaboran en algo.
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