En el mundo magisterial, ser docente o alumno es tan sólo fortuito: una alternancia de roles. La propia naturaleza de la actividad educativa determina nuestro papel como facilitadores cuando estamos frente al grupo, o bien de aprendices cuando nos involucramos en los procesos de capacitación.
Esta doble cara de nuestro quehacer puede resultar absolutamente fascinante, claro, siempre y cuando nos demos la oportunidad de mirar críticamente nuestra actuación en uno u otro rol.
Recurrentemente hay entre nuestros estudiantes, actitudes que nos resultan desagradables, antipáticas e incluso reprobables desde un punto de vista ético. Tal es el caso de la descalificación que suele hacerse de un compañero o compañera con fines de reivindicación personal o justificación por un desempeño irregular.
Claramente se trata de un fenómeno que se gesta en la familia, pero también en el resto de los entornos en que participa el estudiante, incluyendo, por supuesto, el mundo escolar. Asumir la propia responsabilidad es una actitud que todos deberíamos fortalecer, ejercer y enseñar como forma de mejoramiento individual, pero también social.
En un reciente curso de actualización para maestros, la temática a trabajar era la investigación educativa en la escuela. Diplomado a desarrollarse en sesiones periódicas, con una duración total de 5 meses, a lo largo de los cuales se irían abordando tópicos variados. La evaluación y constatación de aprendizajes se haría mediante la entrega de varios trabajos parciales que dieran cuenta de los avances en cada tema. También sería considerada la participación en sesiones plenarias y, por último, se contempló la entrega de un trabajo final integrador.
Como no fue un curso de carácter estrictamente presencial, mucho del avance dependía de la responsabilidad de cada participante. La organización de los tiempos dedicados al diplomado dependía de cada cual, y el único requisito era ajustarse a las fechas establecidas para la entrega de los productos de aprendizaje correspondientes a las actividades establecidas.