Un vacío legal ha
hecho posible que se entregue el primer doctorado a un alumno repetidor.
Tener que recursar el año
escolar es algo que para muchos puede ser una auténtica pesadilla.
Burlas de compañeros, regaños de los padres y rechazo escolar
han quedado atrás para el ahora doctor Cutberto Lorenzana.
A lo largo de su trayectoria escolar, Cutberto Lorenzana
se caracterizó por
un desempeño escolar medio durante la educación primaria;
sin embargo, su aprovechamiento, y en consecuencia las notas obtenidas,
sufrieron un deterioro progresivo luego de entrar a la adolescencia.
Al concluir el tercer grado de secundaria únicamente logró aprobar
tres de todas las materias que integran el plan de estudios. Al siguiente
año, una vez concluidos los exámenes finales, el saldo
fue similar: dos materias más acreditadas. Se dice que “la tercera
es la vencida”, y así fue como el joven Lorenzana —en una oportunidad
más— logró concluir satisfactoriamente las materias que
corresponden al último año de la educación secundaria.
Es evidente que en los planes de sus padres estaba contemplado
que el estudiante continuara con sus estudios. La ilusión de su progenitor
era que al menos cursara una carrera profesional técnica; su madre,
en cambio, pensaba en una licenciatura y, si era posible, un postgrado.
En esas expectativas familiares fue donde Maximino encontró su
fuente de inspiración.
Una vez conseguido el certificado de secundaria y tras
fracasar en varios intentos por permanecer en la educación media superior sin dedicar
tiempo al estudio, inició los trámites para sacar provecho
de su experiencia en el tercer año. Tres años dedicados
a estudiar un solo grado y la conclusión del mismo, le hicieron
un especialista a decir de los peritajes realizados por reconocidos educadores
y pedagogos.
Ante la imposibilidad de las autoridades para sustentar
una negativa, le fue otorgado el grado de “Doctor en Filosofía de la Ciencia
del Tercer Año de Secundaria”. Aun cuando el caso se ha mantenido
bajo la mayor de las discreciones para evitar la repetición de
procesos similares, son ya varias las personas que han tramitado títulos
que tienen validez oficial.